Peces como lemmings: una introducción
Conozcan a la autora: Úrsula Fuentesberain
Úrsula Fuentesberain (Celaya, 1982) es escritora, editora y periodista mexicana con una maestría en escritura creativa de Sarah Lawrence College (Nueva York), tras haber sido becaria de programas como la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de narrativa (2010-2011). Es autora del libro de cuentos Esa membrana finísima (Tierra Adentro, 2014), que incluye “Peces como lemmings”. Se puede conocer a la autora a través de una entrevista que dio en El Autor y su Obra (compartida aquí), o la que dio a VICE. También pueden experimentar su trabajo periodístico en “¿Hay alguien de ese lado?: Mexicanos que escriben desde Estados Unidos”.
Dispositivos literarios nombrados
Dentro de este cuento, la narradora enumera el vocabulario que le gusta. Entre las palabras que enumera con cariño, dos nombran dispositivos literarios: anagnórisis y soliloquio. Qué es un soliloquio resulta bastante reconocible. La anagnórisis, como palabra, no tanto: es el momento del relato en el que un personaje pasa de la ignorancia al conocimiento. Aristóteles la definió en su Poética como uno de los elementos centrales de la tragedia. El ejemplo más citado es Edipo rey y el momento en que Edipo comprende que él mismo es el asesino que ha estado buscando: mató a su padre y se casó con su madre.
Estos dos dispositivos que la narradora nombra son también los que dan forma al cuento mismo: hay un momento de anagnórisis para el lector, y toda la voz narrativa es, en sí, un largo soliloquio.
Mientras leen, pregúntense:
- ¿En qué momento, como lectores, tenemos nuestro propio momento de reconocimiento?
- Toda la voz narrativa es, en cierto sentido, un soliloquio largo: alguien hablándose a sí misma, sin interlocutor claro. ¿Qué efecto tiene leer una historia así, sin la mediación de un “tú” al que la narradora se dirija?
- ¿Qué otros dispositivos literarios utiliza la autora en el cuento, y con qué efecto?
Contexto crítico: un cuento inclasificable
En la entrevista que dio en El Autor y su Obra (compartida arriba), aprendemos directamente de la autora sobre su obsesión con el cuerpo, la transformación y las mutaciones. Esa obsesión se hizo evidente también en Esa membrana finísima (colección que incluye nuestro cuento). En la presentación de libro en 2014, la propia Fuentesberain definió su primer libro diciendo: “Siento que todo el tiempo los seres humanos caminamos por esa fina cuerda de ser otros, lo cual nos convierte en una especie de monstruos”. Esa misma inestabilidad de cuerpos que no se dejan fijar se refleja en la forma del libro mismo. Yuri Herrera, escritor mexicano presente en la presentación, indicó que el libro es inclasificable, señalando herencias muy distintas que la autora toma con soberanía y libertad, una urdimbre, podríamos decir, que la propia autora teje a su manera. La escritora Marina Azahua coincidió: “Si tuviera que clasificarlo en un género, sería el del extraño, el del dislocamiento o, según Freud, de lo siniestro o lo ominoso, esos momentos en los que la realidad se rompe y se revela y rebela”.
“Peces como lemmings” no es una excepción dentro de esta estética, sino un ejemplo particularmente nítido de ella. Según Azahua, en casi todos los cuentos del libro el cuerpo se rebela y se resiste: los personajes se transforman y deben ir adaptándose a esas mutaciones, en historias pensadas para perturbar al lector. Ese linaje corporal, según Azahua y la propia autora, viene tanto de Kafka como de Cortázar y de Inés Arredondo. Leída así, la metamorfosis que ocurre en “Peces como lemmings” es una más dentro de un libro entero dedicado a cuerpos que se niegan a obedecer.
Fuente
Vargas, Ángel. (2014). “La otredad es el hilo conductor en 14 cuentos de Úrsula Fuentesberain.” La Jornada, https://www.jornada.com.mx/2014/07/19/cultura/a06n1cul
Antesala: la humanidad que perdemos
Antes de entrar al cuento, tómense un momento para pensar en las siguientes preguntas.
- ¿Qué es un lemming? ¿Qué sabes de su comportamiento, o de lo que se dice de su comportamiento?
- ¿Crees que hay formas de hablar que son más “correctas” o más elegantes que otras? ¿De dónde viene esa idea? ¿Quién decide qué cuenta como buen uso del lenguaje?
- ¿Alguna vez han sido juzgados por su forma de hablar (su acento, su vocabulario, un tartamudeo, una discapacidad del habla)? ¿Qué asumieron sobre ustedes por su forma de hablar?
- ¿Alguna vez han visto a alguien que ha sufrido una pérdida grande mostrarse, a su vez, insensible o crítico hacia otra persona en una situación similar? ¿Por qué creen que puede pasar eso de que el sufrimiento propio no siempre genere solidaridad o empatía?
- Imagina que de un día para otro perdieras la capacidad de comunicarte de las maneras que ahora te son naturales. ¿Qué extrañarías más? ¿Cómo crees que cambiaría tu relación con las personas a tu alrededor?